
Protección del suelo y las paredes con una estufa de leña
La chimenea del salón se elige por los metros de la estancia y su aislamiento, no por potencia máxima. Insertable, metálica o de obra: cuál encaja en cada caso.

Meter un aparato cerrado dentro de una chimenea de obra que ya tienes es la reforma más agradecida del sector. El hogar abierto se lleva la mayor parte del calor por el conducto; uno cerrado con puerta lo retiene y lo devuelve a la casa.
Lo que decide si es posible no es el aparato: son las cotas del hueco que ya está construido y el estado del conducto. Con esas dos cosas medidas, la conversión es rutina. Sin medirlas, no hay respuesta posible.

Ancho, alto y fondo de la cámara existente, medidos en el punto más estrecho. Es el dato que decide qué aparatos entran y cuáles no, y el que más veces se toma mal.
Una chimenea de obra antigua suele tener un conducto de obra, sin entubar. Antes de meter nada hay que ver cómo está por dentro y si admite el entubado que pide el aparato nuevo.
Los diámetros que piden nuestros insertables van de 150 a 200 mm. Lo desarrollamos en tubos para chimeneas de leña.
No la que cabe: la que hace falta. Nuestros insertables van de 9 a 21 kW, y meter el más grande que quepa en un salón pequeño es un error caro de corregir.
Un aparato demasiado grande obliga a trabajar al ralentí, ensucia el cristal y el conducto, y consume más leña de la necesaria. La potencia se calcula sobre el volumen de la estancia y su aislamiento, no sobre lo que quepa en el hueco.
Un hogar abierto tira del aire de toda la casa. Uno cerrado necesita su aporte, y en viviendas reformadas con ventanas nuevas eso hay que resolverlo aparte.
Un hogar abierto tira del aire de toda la casa y lo manda a la chimenea. Al cerrarlo con un insertable ese consumo baja mucho, pero el aparato sigue necesitando aire: en viviendas con carpintería estanca hay que preverlo, o el fuego se ahoga y la puerta cuesta de abrir.
Entre el aparato y la obra queda un encuentro que hay que resolver. Es la parte que se ve, y donde una conversión bien hecha se distingue de una encajada a la fuerza.
Entre el aparato y la obra existente queda un encuentro que hay que resolver con marco, con chapa o con la propia fábrica. Es lo que se ve al final y lo que más condiciona el resultado estético, así que conviene decidirlo antes de empezar, no cuando el insertable ya está dentro.
Cambia con el aparato, y condiciona a quién le compras la leña. Va de los 500 mm de varios modelos a los 700 mm del Sere-100 o los 80 cm del Paris-90.
Al cerrar la cámara, el tamaño máximo de tronco lo marca el aparato y suele ser más corto que el de la chimenea abierta que tenías. Vale la pena saberlo antes de encargar la leña del invierno, porque partirla toda otra vez es una tarde de trabajo.
Una chimenea de obra abierta manda al conducto la mayor parte del calor que produce y, además, se lleva el aire caliente de la casa. No es que caliente poco: es que calienta hacia arriba.
Meter un insertable cierra la cámara con un cristal, controla el aire de combustión y devuelve a la estancia el calor que antes se iba. La obra suele reducirse al frente y al remate, porque el hueco ya está hecho y el conducto también.
Es lo primero que miramos en la visita, antes que las cotas del hueco. Un insertable correcto sobre un conducto que no tira es una obra hecha dos veces.
Las cuatro palabras se usan como sinónimos y no lo son. Saber cuál es cuál evita la mitad de los malentendidos con el presupuesto.
El aparato cerrado pensado para meterse dentro de un hueco. Es el término que verás en catálogo y el que describe exactamente esta reforma.
El mismo aparato, otro nombre. En la práctica se usan como sinónimos: si alguien te ofrece «un cassette» para tu chimenea de obra, te está ofreciendo un insertable.
Aquí sí hay diferencia: el hogar es el cuerpo pensado para construir la chimenea alrededor, en obra nueva. El insert entra en una que ya existe.
Lo que probablemente tienes ahora: sin puerta. Bonito y muy poco eficiente, porque la mayor parte del calor sube por el conducto con el aire de la casa.
La mayoría sí, pero hay que medirla. Las dos causas habituales de que no salga son un hueco demasiado justo de fondo y un conducto en mal estado o de sección insuficiente. Las dos se ven en la visita, antes de comprar nada.
No es una reforma de bricolaje. Hay entubado, aporte de aire y distancias de seguridad de por medio, y quien la ejecuta responde de ella. Nosotros explicamos qué implica; la instalación la hace un profesional habilitado.
Mucho, y por una razón física: un hogar abierto manda la mayor parte del calor al conducto junto con el aire de la casa. Uno cerrado retiene el calor y lo devuelve. No te damos un porcentaje porque depende del aparato y de la vivienda, y cualquier cifra genérica sería inventada.
Venta, asesoramiento e instalación desde Lakuntza (Navarra). Enviamos producto a País Vasco y limítrofes.
Solicita presupuesto →La pregunta no es qué insertable quiero: es cuál cabe. Medimos el hueco, miramos el conducto y de ahí sale una lista corta. Elegir entre tres que encajan es fácil; elegir sobre catálogo sin medir acaba en devolución.
Con el ancho y el alto de tu hueco delante, esta tabla acota la búsqueda antes de mirar nada más:
El resto de modelos no publica esa cota en ficha: se pide antes de comprometer nada. Ver todos los insertables →
La chimenea de obra no se sustituye: se aprovecha. Lo que se cambia es lo que hay dentro, y por eso la medida manda sobre el gusto.
Somos expertos en soluciones a medida
Es una reforma corta si está bien medida y un desastre si no. El orden que seguimos es siempre el mismo:
Cotas del hueco, revisión del conducto y de por dónde entraría el aire. De ahí sale qué aparatos son candidatos y cuáles quedan descartados.
Entre los que caben, se elige por potencia y por cómo quieres verlo. Aquí ya es una decisión fácil, porque lo imposible se ha caído antes.
Entubado del conducto, colocación del aparato, aporte de aire y remate del frente. Lo hace un instalador habilitado, y se entrega con su documentación.


Si estás mirando cómo convertir una chimenea de obra en insertable, lo que tienes a favor es lo más caro de una instalación: el hueco y el conducto ya existen. Lo que queda por decidir es qué aparato cabe ahí dentro y en qué estado está lo que no se ve.
Los insertables del catálogo se dividen en dos por material, y eso condiciona la conversión:
Cuando la chimenea lleva años apagada porque calienta poco o llena la casa de humo. Casi siempre se aprovecha, pero hay que ver el conducto antes de prometer nada.

Somos Chimeneas Larraga, una empresa especializada en chimeneas, estufas y cocinas de leña, insertables, pellets, barbacoas, puertas para chimeneas abiertas y revestimientos. Desde Lakuntza, trabajamos principalmente en Navarra y País Vasco, ofreciendo asesoramiento, venta e instalación para casas, caseríos, viviendas unifamiliares y proyectos profesionales.

La chimenea del salón se elige por los metros de la estancia y su aislamiento, no por potencia máxima. Insertable, metálica o de obra: cuál encaja en cada caso.

La chimenea del salón se elige por los metros de la estancia y su aislamiento, no por potencia máxima. Insertable, metálica o de obra: cuál encaja en cada caso.

La chimenea del salón se elige por los metros de la estancia y su aislamiento, no por potencia máxima. Insertable, metálica o de obra: cuál encaja en cada caso.
Depende de cómo quede el encuentro entre el aparato y la obra. A veces se resuelve con un marco; otras compensa rehacer el frente. Lo vemos con el hueco delante y lo contamos en chimeneas de leña rústicas.
El insert va dentro de una chimenea que ya existe; el hogar es el cuerpo alrededor del cual se construye una chimenea nueva. Si tu chimenea está hecha, lo tuyo es un insert.
A veces sí y a veces hay que entubarlo. Depende de la sección, del estado interior y de si el aparato pide una salida distinta a la que hay. Se decide con el conducto visto, no por teléfono.
Cuando el hueco y el conducto acompañan, es cuestión de días, no de semanas: el grueso ya está hecho. Lo que alarga los plazos suele ser el frente y el remate, no el aparato.
Casi siempre no. Al cerrar la cámara, el tamaño máximo de tronco lo marca el aparato, y suele ser más corto que el de una chimenea abierta. Conviene saberlo antes de encargar la leña del invierno.
Fuentes