
Mantenimiento de la estufa de pellets: la puesta a punto antes del invierno
Cestillo, cenicero y tolva son tuyos; el conducto, del técnico y una vez al año. Las dos capas del mantenimiento del pellet y el calendario que funciona.

El truco no es un truco: es el orden. Una estufa de leña se enciende de arriba abajo — leña gruesa en la base, astillas encima y el iniciador arriba del todo — con el aire abierto y el cristal cerrado. Así prende a la primera y sin llenar el salón de humo. Si aun así la casa huele a humo, lo explicamos en por qué huele la estufa de leña.
Es justo lo contrario de lo que casi todos aprendimos con las hogueras, y por eso hay tantas estufas que «encienden mal» sin tener nada roto. Aquí va el método paso a paso, el porqué físico de cada gesto, los errores más habituales y una tabla para diagnosticar tu caso si el fuego se resiste.

Encender la estufa de leña de arriba abajo funciona porque calienta el conducto antes de que haya humo que evacuar, y lo demás lo ponen la leña seca, el aire abierto y una carga justa.
Con la chimenea fría, el aire de dentro pesa y no sube. El encendido de arriba abajo calienta el conducto desde el primer minuto con una llama pequeña y limpia, y el tiro arranca antes de que haya humo que evacuar.
Si tu estufa revoca siempre al encender — no solo el primer día frío —, el problema suele estar en el conducto, no en tu técnica: lo contamos en tubos para chimeneas de leña.
La leña húmeda gasta el calor en evaporar agua: humo blanco, cristal negro y poca llama. Leña seca y curada es la mitad del encendido — y de paso, la mitad del rendimiento de la temporada.
Qué leña usar, cuál evitar y cómo saber si está seca de verdad, en su propia guía: qué leña usar.
Papel abajo y leña encima prende rápido… y genera de golpe más humo del que un conducto frío puede tragar. Resultado: bocanada al salón y cristal tiznado antes de empezar. El método invertido genera el humo a un ritmo que el conducto puede absorber desde el primer minuto.
Los primeros minutos, el fuego necesita todo el oxígeno disponible. Regular se regula después, con brasa hecha. El ansia de «guardar calor» cerrando pronto es el error que más cristales ennegrece.
Piénsalo así: el aire de los primeros minutos no se «gasta» — se invierte en un conducto caliente y una brasa sana, que es lo que después permite regular de verdad.
Más leña no es más calor: es peor combustión. La carga de encendido es pequeña; la estufa se alimenta cuando pide, con el hogar ya en temperatura y el tamaño de tronco que declara la ficha del aparato.
El dato «longitud de troncos» de la ficha no es decorativo: un tronco que roza las paredes ahoga la circulación del aire. Mejor dos medianos bien colocados que uno grande encajado a presión. Entre las estufas del catálogo que lo declaran, va de los 40 cm de la Glance, la Altea o la Ordesa a los 600 mm de la Manchester: en una instalación con la Glance, un tronco de 500 mm ya se pasa del máximo que declara su ficha. En insertables, el SERE-100 admite troncos de hasta 700 mm y el C-3/70, de 500 mm.
En viviendas reformadas con carpintería estanca, la estufa puede quedarse sin aire y arrancar mal. Los aparatos con toma de aire exterior lo resuelven de fábrica — y si no la hay, ventilar un minuto al encender ayuda.
La señal típica: la estufa arranca mejor con una ventana entreabierta. Eso no es manía del aparato — es la casa compitiendo por el mismo aire. La solución de fondo se decide al comprar: toma de aire exterior declarada en la ficha (qué más mirar, en cómo elegir una estufa de leña). Y si prende pero se apaga al rato, lo explicamos en por qué se apaga sola la estufa de leña.
Estos cuatro clásicos estropean el encendido de una estufa de leña, o algo más que el encendido:
Que una estufa de leña prenda a la primera depende de cuatro cosas, y solo una es de técnica: las otras tres son la leña, el aire y el momento de regular.
Con leña húmeda el fuego gasta la primera media hora en evaporar agua: cuesta prender, humea y ensucia. Es la causa número uno de un encendido malo, muy por delante de la técnica.
El fuego que empieza necesita todo el aire disponible. Cerrar la entrada demasiado pronto es lo que apaga a medias y llena el cristal de hollín —sobre todo si la leña pasa del 20 % de humedad, el listón que la norma UNE-EN ISO 17225-5 marca para llamarla seca— en la primera tarde.
Los troncos gruesos abajo y el encendido arriba: la llama baja calentando lo que tiene debajo y los gases pasan por la zona más caliente. Prende más despacio y ensucia menos que al revés.
La entrada de aire se cierra cuando el fuego ya está hecho, no antes. Ese es el momento en que la estufa pasa de arrancar a rendir, y el que casi todo el mundo adelanta.
Con un nido de astillas muy secas y finas arriba de la carga, y papel de periódico arrugado — nunca revistas ni cartón plastificado. La clave no es el iniciador: es que lo que prende esté arriba y muy seco.
Con el hogar en marcha, abre primero el aire del todo unos segundos y entreabre la puerta despacio antes de abrirla entera: le das tiempo al tiro a compensar. Si revoca siempre, hasta con el fuego hecho, toca mirar el conducto.
El método vale igual — el fuego no sabe de años. Lo que cambia en las antiguas es el estado: juntas, cristal y conducto agradecen una revisión antes de la temporada, y con eso encienden como nuevas.
La llama estable llega en minutos con leña seca; el calor de crucero depende del aparato y de la estancia. Si tu estufa tarda «horas» en templar, la sospecha es leña húmeda o un aparato corto de potencia para ese espacio.
Un velo ligero que desaparece al coger temperatura, sí. Un cristal que se pinta de negro cada día es síntoma — leña húmeda, aire cerrado pronto o tiro justo — y tiene arreglo cambiando el uso.
Si con el método sigue revocando o sin prender, el problema no eres tú. Dinos qué aparato es y qué hace, y te decimos por dónde mirar.
Solicita información →Una estufa «que no enciende bien» casi nunca tiene nada roto: lo habitual es leña húmeda, prisa con el aire o el fuego montado al revés. El método de arriba abajo corrige las tres cosas.
| Síntoma al encender | Causa más probable | Qué probar |
|---|---|---|
| Humo al salón nada más prender | conducto frío que aún no tira | llama pequeña arriba y paciencia; en días duros, precalentar con un papel encendido |
| Prende y se apaga a los minutos | aire cerrado pronto o astillas escasas | más nido de astillas y no tocar el aire hasta ver brasa |
| Humo blanco y cristal empañado | leña húmeda | cambiar la partida; la seca cruje y pesa menos |
| Cuesta siempre, haga el día que haga | tiro corto de origen o conducto sucio | revisión del conducto antes de la temporada |
| Solo cuesta con viento o niebla | el entorno de la salida manda ese día | encendido más lento; si es constante, mirar el remate |
Si tu caso está en la tabla, empieza por ahí; si el aparato lleva años sin revisión, no hay método que valga: primero el conducto, después la técnica.
Cuándo no basta con la tabla: si sale humo por las juntas o por el tubo con el fuego ya hecho, deja de cargar la estufa y que revisen la instalación antes de volver a encenderla.
El encendido de arriba abajo no es una moda: es física a favor. La llama pequeña calienta el conducto antes de que haya humo que evacuar, y el resto de la carga se enciende sola, limpia y a su ritmo.
Somos expertos en soluciones a medida
El método vale para cualquier estufa de leña, nueva o antigua: carga al revés, aire abierto y regular con brasa.
Dos o tres troncos medianos abajo, cruzados y con aire entre ellos. Encima, un puñado de astillas secas en rejilla. Arriba del todo, el iniciador — pastilla o virutas — listo para prender.
Enciende el iniciador, deja el aire de combustión completamente abierto y cierra la puerta. El fuego avanza hacia abajo, calentando el conducto por delante: por eso no revoca.
Con las astillas consumidas y los troncos prendidos, baja el aire poco a poco hasta la llama de crucero. Cerrarlo antes de tiempo ahoga el fuego y ensucia el cristal.


Saber cómo encender una estufa de leña es el noventa por ciento de disfrutarla: el aparato correcto con el gesto equivocado da humo, cristal negro y la sensación falsa de que «esta estufa no va». El método de arriba abajo — carga invertida, aire abierto, regular con brasa — vale para cualquier marca y cualquier edad de aparato, del hogar abierto de la abuela al último modelo de ecodiseño. Sirve igual para las chimeneas que fabricamos en nuestro taller de Lakuntza, como la LC‑25 o la LA‑19, y para las estufas de marca que instalamos.
Los tres complementos del método son de sentido común y salen en todas nuestras guías: leña seca y curada — la mitad del encendido se decide en la leñera, meses antes —, conducto revisado al empezar la temporada, y carga proporcionada al tamaño del hogar. Con esas tres cosas, el iniciador casi da igual: pastilla, virutas o el clásico papel de periódico bien arrugado.
Y si con todo esto tu estufa sigue revocando, no insistas a base de cerillas: algo — el tiro, la junta, la toma de aire — está pidiendo una mirada. Cuéntanos qué hace y te orientamos antes de que el problema crezca con el frío.

Somos Chimeneas Larraga, una empresa especializada en chimeneas, estufas y cocinas de leña, insertables, pellets, barbacoas, puertas para chimeneas abiertas y revestimientos. Desde Lakuntza, trabajamos principalmente en Navarra y País Vasco, ofreciendo asesoramiento, venta e instalación para casas, caseríos, viviendas unifamiliares y proyectos profesionales.

Cestillo, cenicero y tolva son tuyos; el conducto, del técnico y una vez al año. Las dos capas del mantenimiento del pellet y el calendario que funciona.

Leña, pellets, hidro, gas o aerotermia: qué reparte dónde y qué pide cada uno. Cuatro preguntas sobre tu casa deciden más que cualquier catálogo.

Enchufe con tierra, salida de gases —también en pellets—, aire, sitio seco para sacos y una rutina corta: los cinco requisitos, con su tabla y sus mitos.
Secas del todo, sí: son iniciadores naturales estupendos sobre el nido de astillas. Húmedas hacen lo contrario — mucho humo y poca llama —, como toda la leña. Van arriba de la carga, junto al iniciador, que es donde tiene que estar todo lo que prende primero.
Un buen puñado cruzado en rejilla — más de lo que parece necesario. Quedarse corto de astillas es la causa número uno del «prende y se apaga»: la llama joven no llega a morder los troncos.
Mejor cerrada: el aparato está diseñado para dirigir el aire por sus entradas, no por la rendija. Si tu estufa solo enciende con la puerta abierta, te está avisando de un problema de aire o de tiro.
Sí: hazlo suave y con ventilación, porque la pintura anticalórica cura con el primer calor y suelta olor unas horas. Es normal, está en el manual y desaparece; a partir de ahí, método normal.
Una estufa de leña no se «apaga»: se deja consumir. Dejar de cargar y mantener el aire mínimo hasta que quede brasa es la forma correcta; cortar el aire con llama viva solo genera humo y ensucia.
El método cambia poco de un aparato a otro, pero el tiro y la cámara sí: siete de las trece estufas de leña del catálogo declaran doble o triple combustión, que es lo que permite quemar limpio a media carga.
Fuentes
